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¿Sabes cuál es tu tipo de apego y cómo está influyendo en tus relaciones?

Conoce cuáles son los comportamientos más habituales de cada tipo de apego y cómo están influyendo en tus relaciones.

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ÍNDICE

¿Qué es el apego?

Puede que te suene mucho, o te haya salido en redes sociales alguna vez, eso de “los tipos de apego”. 

Pues bien, vamos a explicar un poco de teoría al respecto pero añadiremos matices prácticos para no no aburrirte demasiado:

El apego es un vínculo afectivo que se establece desde los primeros momentos de vida entre la madre y el recién nacido, y la/s persona/s encargada de su cuidado. Su función es asegurar el cuidado, el

desarrollo psicológico y la formación de la personalidad.

El establecimiento del apego desde la infancia más temprana se relaciona principalmente con dos sistemas: el sistema exploratorio, el cual permite al bebé contactar con el ambiente físico a través de los sentidos; y el sistema afiliativo, mediante el cual los bebés contactan con otras personas.

El apego se compone de tres componentes: 

a) Conductas de apego: sirven para mantener el contacto y la proximidad a las figuras de apego (lloros, gestos)

b) Representación mental de la realidad: es el modelo interno de la realidad, personas, objetos, de sí mismos y de las relaciones. Tiene influencia posterior dando lugar a la capacidad de uno mismo para generar afecto (autoestima)

c) Sentimientos que conlleva: se activan ante situaciones estresantes para establecer la situación y la calma. La adecuada relación da lugar a seguridad.

¿Cómo se establece el apego?

Seguramente te preguntes desde cuándo se fue cocinando tu tipo de apego y es que, desde el primer año, se establece un vínculo de apego con la persona con quien tienes más contacto y apareció tu miedo a los desconocidos.

El apego es el encargado de proporcionarte seguridad en situaciones de amenaza. El apego  seguro permite al pequeño explorar, conocer el mundo y relacionarse con otros; bajo la tranquilidad de sentir que la persona con quien se ha vinculado va a estar allí para protegerlo. Cuando esto no  ocurre, los miedos e inseguridades influyen en el modo de interpretar el mundo y de relacionarse.

La teoría de John Bowlby

John Bowlby (1907-1990), se dedicó a estudiar los efectos de la relación entre el cuidador principal y del menor, en la salud mental de los menores y en su vida adulta.

Bowlby concluyó que la capacidad de resiliencia de los menores estaba influenciada por el vínculo formado en los primeros años de vida. En este sentido, el tipo de relación que se establece entre el bebé de pocos meses y su cuidador es determinante en la conducta y desarrollo emocional posterior.

El tipo de apego establecido durante la infancia puede ser visible en los miedos o inseguridades del adulto, y en la manera de afrontarlos.

Los 4 tipos de apego y su influencia en la adultez

A continuación, veremos en qué consiste cada uno de los tipos de apego propuestos por Bowlby, así como algunas manifestaciones en niños y adultos para que puedas identificarte en uno o algunos de ellos.

Apego seguro

Tipos de apego

¿Aceptas las separaciones como una experiencia de aprendizaje? (“Me está doliendo pero entiendo que no todas las personas tienen que quererme”), ¿aceptas la individualidad y respetas el tiempo de los demás? (“Entiendo que tengas cosas que hacer, no pasa nada por no vernos hoy, nos vemos en otra ocasión, te quiero”), ¿no buscas resolver los sentimientos de los demás y reconoces tus errores? (“Ya te expliqué cómo fueron las cosas y te ofrecí una disculpa, pero a partir de este momento la decisión es tuya”)

Si la respuesta a lo anterior es un -sí-, es probable que tu tipo de apego sea seguro.

Este tipo de apego está caracterizado por la incondicionalidad: Sabes que tu cuidador no va a fallarte. Te sientes querido, aceptado y valorado. De acuerdo con Bowlby, este tipo de apego depende en gran medida de la constancia de tu cuidador en proporcionarte cuidados y seguridad. Debe tratarse de una persona atenta y preocupada por comunicarse contigo, no sólo interesada en cubrir las necesidades de limpieza y alimentación. Desde luego, el inconveniente es que esto supone una entrega casi total de parte del cuidador o cuidadora, lo cual puede resultar complicado para algunas personas. 

Los niños con apego seguro interactúan de manera confiada con el entorno y hay una sintonía emocional entre el niño y el cuidador. No les supone un esfuerzo unirse íntimamente a las personas y no les provoca miedo el abandono. Es decir, puedes llevar a una vida adulta independiente, sin prescindir de sus relaciones interpersonales y los vínculos afectivos.

Apego ansioso y ambivalente

¿Tienes mucho miedo al abandono o a la soledad?, ¿tiendes a sobrepensar mucho las cosas?, ¿sientes ansiedad cuando alguien importante se separa de ti?, ¿sientes como una amenaza que la otra persona se muestra distante? (“Si no me responde es que no me quiere”, “No me dijo que me ama, eso es que me va a dejar”, “Algo malo va a pasar”), ¿tienes que reafirmar constantemente los sentimientos de tu pareja? (“¿Aún me quieres?”), ¿antepones a los demás frente a ti mismo?, ¿buscas complacer a otro para que no te deje?

Si te identificas con la mayoría de estas preguntas, puede que tu tipo de apego sea ambivalente.

En psicología, “ambivalente” significa expresar emociones o sentimientos contrapuestos, lo cual, frecuentemente genera angustia. Por eso, en el caso de un apego ansioso-ambivalente el niño no confía en sus cuidadores y tiene una sensación constante de inseguridad, de que a veces sus cuidadores están y otras veces no están, lo constante en los cuidadores es la inconsistencia en las conductas de cuidado y seguridad.

Las emociones más frecuentes en este tipo de apego, son el miedo y la angustia exacerbada ante las separaciones, así como una dificultad para calmarse cuando el cuidador vuelve. Los menores necesitan la aprobación de los cuidadores y vigilan de manera permanente que no les abandonen

Si este es tu tipo de apego, seguramente sientas temor a que su pareja no te ame o no te desee realmente. Puede que te resulte difícil interaccionar de la manera que te gustaría con las personas, ya que esperas recibir más intimidad o vinculación. Un ejemplo de este tipo de apego en los adultos es lo que llamamos dependencia emocional.

Apego evitativo

¿Tiendes a reprimir tus emociones y sentimientos? (“No me pasa nada, todo bien, no quiero hablar de eso”), ¿huyes de la cercanía emocional? (“No puedo ir al plan, tengo muchas cosas que hacer”), ¿prefieres estar sola aunque no te guste?, ¿fijas límites extremos y excesivos? (“Si llegas tarde mejor no vengas”), ¿tienes relaciones superficiales? (“No quiero conocer a tu familia, prefiero esperar unosaños”), ¿te cuesta dar y recibir afecto? (“Creo que deberíamos darnos un tiempo”) Los niños con un apego de tipo evitativo han asumido que no pueden contar con sus cuidadores, lo cual les provoca sufrimiento. Se conoce como “evitativo” porque los bebés presentan distintas conductas de distanciamiento. Por ejemplo, no lloran cuando se separan de su cuidador, se interesan sólo en sus juguetes y evitan contacto cercano. 

Lo constante han sido conductas de sus cuidadores que no han generado suficiente seguridad, el menor desarrolla una autosuficiencia compulsiva con preferencia por la distancia emocional.

La despreocupación por la separación puede confundirse con seguridad, en distintos estudios se ha mostrado que en realidad estos niños presentan signos fisiológicos asociados al estrés. Estos menores viven sintiéndose poco queridos y valorados; muchas veces no expresan ni entienden las emociones de los demás y por lo mismo evitan las relaciones de intimidad.

En la edad adulta, se producen sentimientos de rechazo de la intimidad con otros y de dificultades de relación. Por ejemplo, las parejas de estas personas echan en falta más intimidad en la interacción.

Apego desorganizado

Tipos de apego

¿Tienes miedo a la intimidad pero también al abandono?, ¿te cuesta identificar tus emociones?,¿todos tus sentimientos son intensos, tanto los buenos como los malos?, ¿tiendes a contactar demasiado pero a la vez pones barreras?, ¿tiendes a dañar a tu pareja o a ser pasivo y dejar que te dañen?, ¿tiendes a desconfiar tanto de ti mismo como de los demás?, ¿tienes altibajos emocionales?, ¿crees que todos tarde o temprano te harán daño?, ¿te cuesta tener relaciones estables en cualquier ámbito?

Es una mezcla entre el apego ansioso y el evitativo en que el niño presenta comportamientos contradictorios e inadecuados. Hay quienes lo traducen en una carencia total de apego.

Lo constante en los cuidadores han sido conductas negligentes o inseguras. Se trata del extremo contrario al apego seguro. Casos de abandono temprano, cuya consecuencia en el niño es la pérdida de confianza en su cuidador o figura vincular, e incluso puede sentir constantemente miedo hacia ésta.

Los menores tienen tendencia a conductas explosivas, destrucción de juguetes, reacciones  impulsivas, así como grandes dificultades para entenderse con sus cuidadores y con otras personas. Evitan la intimidad, no han encontrado una forma de gestionar las emociones que esto les provoca, por lo que se genera un desbordamiento emocional de carácter negativo que impide la expresión de las emociones positivas.

De adultos suelen ser personas con alta carga de frustración e ira, no se sienten queridas y parece que rechacen las relaciones, si bien en el fondo son su mayor anhelo. En otros casos, este tipo de apego en adultos puede encontrarse en el fondo de las relaciones conflictivas constantes.

¿Se puede cambiar el tipo de apego?

, el apego no es inmutable ni se mantiene en la misma medida en todas las personas a medida que el desarrollo progresa. Además, el comportamiento de todo individuo en una relación se ve mediado por la conducta del otro. Las relaciones de amistad, laborales y de pareja también influyen en el tipo de apego y el rol que se mantienen con las nuevas figuras de apego.

Todo esto es necesario interpretarlo desde un prisma integrador; lo cual implica que todas las  interrelaciones que se producen desde el nacimiento hasta la edad adulta marcan el comportamiento del momento actual. Una persona con un tipo de apego inseguro en la infancia puede “aprender” de las conductas de apego seguro que le proporcionan su pareja u otras personas queridas, como puede ser un grupo de amigos íntimos psicológicamente saludables. En todo caso, lo importante es desarrollar las estrategias convenientes para generar seguridad, con los recursos que tengamos disponibles.

Actualmente existen múltiples factores psicosociales que tienen consecuencias importantes en la formación de vínculos primarios. Por ejemplo, la falta de conciliación laboral donde los cuidadores trabajadores se ven obligados a dejar a sus pequeños con otras personas, así como la ausencia de esas otras personas para ayudar con el cuidado de los hijos o de servicios sociales que compensen. Esto deja ver que la tarea de formar tipos de apegos seguros compete a distintos actores, no sólo a las madres, los padres o las figuras vinculares cercanas.

Identifico mi tipo de apego pero necesito ayuda, ¿qué hago?

Tanto si has tomado conciencia de tu tipo o tipos de apego (ya que puedes tener mezcla de ambos) como si todavía no te queda claro, desde Combrension te ofrecemos un acompañamiento para ayudarte en este proceso de tomar conciencia de tu tipo de apego y que éste no te limite más en tus relaciones. Contamos con un gran equipo multidisciplinar y remaremos contigo hacia construir relaciones cada vez más sanas.

FUENTES:

Bowlby, J. (1977). The making and breaking of affectional bonds. The British Journal of Psychiatry, 130(3): 201-210.

López, F. (2009). Amores y desamores: procesos de vinculación y desvinculación sexuales y afectivos. Madrid: Biblioteca Nueva.

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