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¿Sabes qué es un sesgo cognitivo?

Un sesgo cognitivo es un efecto psicológico que produce una desviación en el procesamiento mental, que nos lleva a una distorsión de la realidad, juicio inexacto, o una interpretación ilógica, es decir, pensamientos irracionales.

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sesgos cognitivos

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Los sesgos cognitivos están muy presentes en nuestra vida

Un sesgo cognitivo es un error repetitivo al pensar, evaluar, recordar, etc. Las personas creamos nuestra propia realidad subjetiva a partir de propias percepciones, y nuestra visión del mundo puede dictar nuestro comportamiento. El término ‘sesgo cognitivo’ fue introducido por los psicólogos israelíes Kahneman y Tversky en 1972.  Los sesgos cognitivos parecen ser de carácter adaptativo, y surgieron a partir de la evolución humana. Esto ayudaría a tomar decisiones rápidas ante ciertos estímulos dañinos, donde la respuesta inmediata podría ser más valiosa para la supervivencia. Pudiendo así llevar a la toma de decisiones erróneas a causa de la inmediatez de la respuesta.

Los heurísticos y los sesgos cognitivos

Los sesgos cognitivos juegan un papel muy importante a la hora de tomar decisiones, ya sea en los estudios, un trabajo nuevo, una relación, etc. 

El modelo clásico de elección que fue aplicado hasta los 70, nos decía que al tomar una decisión la persona elige qué alternativa seguir evaluando y la probabilidad de cada posible resultado. Según esta teoría, llamada Teoría de Elección Racional, los razonamientos de las personas les permiten tomar decisiones óptimas. 

Posteriormente, los psicólogos Kahneman y Tversky crearon su perspectiva de racionalidad limitada, basada en el uso de los heurísticos, preferencias intuitivas que violan las reglas de elección racional. 

Describieron tres heurísticos, o atajos mentales:  

  • La disponibilidad: se usa para estimar la posibilidad de ocurrencia de un evento. Es el proceso de juzgar la frecuencia según los ejemplos que vienen a la mente. 

Por ejemplo: una persona con ansiedad social pensará que en el evento al que asistirá en breve, es muy probable que le critiquen constantemente. Teniendo en cuenta que es la primera vez que se relacionará con esas personas, no existen datos para confirmar que este pensamiento se hará realidad, pero por la disponibilidad de pensamientos de ese tipo en su mente, la persona creerá que es muy probable que ocurra. 

  • La representatividad: consiste en un razonamiento sobre la probabilidad de que un estímulo (persona, acción, suceso) pertenezca a una determinada categoría en función de nuestras ideas preconcebidas. La información a la que se concede mayor importancia es la más frecuente, respecto a patrones que son percibidos de forma general. 

Por ejemplo: una niña criada por una madre que ha sufrido violencia de género durante muchos años, y que recibe información constante sobre que los hombres son peligrosos, crecerá con una percepción extremadamente negativa sobre los hombres en general. 

  • El anclaje-ajuste: describe la tendencia común a confiar demasiado en la primera pieza de información a la hora de tomar una decisión. 

Por ejemplo: estamos buscando psicólogo, ante el agobio de elegir entre tantos candidatos, nuestros mecanismos nos hacen quedarnos con la primera opción, aunque no sea la más válida.

Estas son respuestas intuitivas normales no solo para problemas complejos, también para problemas más simples de verosimilitud y predicción.

Contamos con diferentes tipos de sesgos cognitivos

A raíz de los heurísticos surgen los diferentes sesgos cognitivos. A continuación, veremos diferentes tipos de sesgos cognitivos que afectan a la toma de decisiones: 

  • Sesgo de confirmación: este sesgo cognitivo nos lleva a buscar información que verifique nuestra opinión y a evitar la que la contradiga. Le atribuimos mucho peso a nuestra creencia y muy poco a las demás.

Por ejemplo: imagina que una persona cree que las personas zurdas son más creativas que las diestras. Siempre que esta persona se encuentre a alguien que sea zurdo y creativo, le dará más peso a esta “evidencia” que respalda su premisa

  • Sesgo retrospectivo: propensión a percibir los eventos pasados como predecibles, y que se podía haber hecho algo al respecto.

 Por ejemplo: sales de fiesta una noche y no te lo pasas bien, al llegar a casa tu madre te dice ‘ya te dije que no tenías que haber salido’, automáticamente tú pensarás que tiene razón, y que no merece la pena salir porque siempre te va a pasar lo mismo.

  • Sesgo de representación: es la tendencia a emitir juicios de probabilidad utilizando estereotipos o situaciones que nos resultan familiares. Es una manera simple y rápida de etiquetar a las personas en categorías.

Por ejemplo: presencias una situación en la que ves a un chico negro salir corriendo, y dado que en tu casa has escuchado comentarios racistas sobre ellos, pensarás que seguro que ha cometido un delito y por eso corre, sin tener ninguna información más para crearte una percepción más completa del suceso.

  • Sesgo de observación selectiva: se da cuando diriges tu atención a algo en función de tus expectativas y desatiendes el resto de la información.

Por ejemplo: una chica que teme estar embarazada, y constantemente ve mujeres embarazadas por la calle, porque su atención se vuelve selectiva a este tipo de estímulos que le están generando preocupación.

  • Sesgo de correspondencia: error por el que los espectadores externos interpretan una conducta recurriendo a juicios sobre la persona, ignorando que existen explicaciones situacionales. 

Por ejemplo: nos enteramos por las noticias que un adolescente ha matado violentamente a un miembro de su familia, con la poca información que nos dan y nuestra idea preconcebida sobre este tipo de hechos, le atribuiremos la culpa a los videojuegos con violencia a los que suele jugar, sin tener en cuenta factores como que haya podido sufrir abusos de algún tipo.

  • Sesgo de arrastre: con esto, muchas personas sentimos una presión por pensar lo que piensa la mayoría acerca de determinados temas, vestir a la ‘moda’ o incluso la marca de teléfono móvil que nos parece mejor.

Por ejemplo: una influencer sale en redes sociales con un pantalón, y lo empieza a llevar la mayoría de las personas con las que nos cruzamos, terminaremos por comprarlo y usarlo nosotros también.

  • Sesgo del falso consenso: pensamos que los valores que tenemos, nuestras creencias o nuestros hábitos son compartidos por la mayor parte de las demás personas. 

Por ejemplo: estás con tu grupo de amigos y se os acerca alguien a pediros el número de teléfono, tú respondes por todos los presentes que no se vais a dar, asumiendo así, que los demás tampoco querían dárselo. 

Existen muchos otros sesgos cognitivos, pero en este artículo se han plasmado los más conocidos y habituales, para conectar con la aparición de estos fenómenos en nuestra toma de decisiones diaria y habitual.

¿Cómo puedo evitar tomar decisiones sesgadas?

Caer en el uso de los sesgos cognitivos es algo totalmente normal, y como se ha dicho, muchas veces tienen gran valor adaptativo. Ahora bien, es necesario ser conscientes de que estos fenómenos se producen, para evitar caer en ellos a la hora de tomar decisiones importantes.

  1. Infórmate sobre los sesgos cognitivos, conócelos, e identifica cuáles pueden ser más habituales en tus razonamientos.
  2. Sé compasivo contigo cuando seas consciente de que llevas toda una vida incurriendo en el mismo tipo de errores de razonamiento. Simplemente es lo que has aprendido en tu contexto.
  3. Sé consciente de que tienes todo el poder para ir modificando esta circunstancia de tu vida, y que cualquier momento es bueno para mejorar la habilidad con la que utilizas tu mente.
  4. Sé humilde a la hora de inferir juicios y opiniones sobre los que no tienes demasiada información. Las palabras pueden hacer mucho daño.
  5. Tómatelo como un proceso de crecimiento individual y colectivo, y explora los beneficios que puede traerte utilizar de manera más eficiente tu capacidad cognitiva.

FUENTES:

Cortada de Kohan, N., & Macbeth, G. (2006). Los sesgos cognitivos en la toma de decisiones. 

Barón, L., & Rotundo, G. Z. (2018). Los sesgos cognitivos: de la psicología cognitiva a la perspectiva cognitiva de la organización y su relación con los procesos de toma de decisiones gerenciales. Ciencia y Sociedad, 43(1), 31-48. 

Rampello, S. M. (2019). Los sesgos en la toma de decisiones. 

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