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La inflamación desde una perspectiva integral

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Tipos de inflamación - Combrensión

ÍNDICE

¿Qué es la inflamación?

Para que se entienda fácil, voy a intentar explicarlo con palabras sencillas. La inflamación es un proceso corporal normal que se activa cuando nuestro organismo siente que hay un ataque. Normalmente este ataque o daño que hace saltar nuestros mecanismos defensivos, se suele describir como algo de origen bacteriológico, vírico, una lesión mecánica (un corte o un golpe, por ejemplo) o químico

El encargado de poner esta defensa en marcha es el sistema inmune, el cual se encargará de detectar, aislar y eliminar ese agente dañino mediante el uso de distintos mediadores químicos que ayudan a la reparación del daño. Posteriormente, se iniciarán mecanismos de recuperación del tejido dañado.

El punto interesante viene cuando nos damos cuenta de que estos daños sólo se refieren a afecciones físicas y nosotros no sólo somos seres físicos. Los humanos somos seres integrados en los que coexiste el área física con la psicológica o el plano emocional. De este modo, podemos ir deduciendo ya que si nos sentimos atacados de manera continuada a nivel emocional, nuestro sabio cuerpo también tendrá que sacar sus herramientas de defensa ante ese estímulo negativo e inflamar, de una forma u de otra. Es decir, sufrir mucho estrés, inflama y enferma nuestro cuerpo físico. 

Tipos de inflamación

Por el momento, existen dos grandes clasificaciones de la inflamación: la aguda y la crónica. 

Tipos de inflamación - Combrensión
Estos dos tipos de inflamación han aumentado sistemáticamente a lo largo de los últimos tiempos. Por ello, en próximos artículos trataremos de entender porqué ocurre y cómo ponerle solución.

Inflamación aguda

Es la que ocurre durante un período corto de tiempo, por lo que los síntomas aparecen rápidamente y en horas o como mucho, pocas semanas, desaparece. Esta inflamación la podemos relacionar rápidamente con lo que ocurre al tener una herida, o golpe: predomina el exudado de fluido plasmático y la acumulación de linfocitos

Inflamación crónica

Es la que se produce cuando la inflamación aguda no se resuelve correctamente, o el patógeno o daño que el cuerpo recibe no se puede eliminar fácilmente y persiste. Por ejemplo, infecciones latentes (por la persistencia de cuerpos extraños en el cuerpo) o algún problema de raíz en el propio Sistema Inmune (problema de autoinmunidad).

Este tipo de inflamación se describe cuando dura más de 6 semanas. En este caso, si nos podemos hacer la idea de que un estado psicológico desregulado (ansiedad o estrés constante, por ejemplo), provoca más bien este tipo de inflamación. 

Uno de los puntos a resaltar, es que la inflamación crónica puede ocurrir incluso cuando no haya una lesión “visible” o detectada, y no siempre termina cuando la enfermedad o lesión se cura. Este tipo de inflamación deja el cuerpo en un estado constante de alerta y defensa que, con el paso del tiempo, aumentará el riesgo de lesiones en tejidos, órganos y sistemas. Por ejemplo, aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiometabólicas y digestivas, entre otras.

La inflamación acelera el envejecimiento del organismo y desregula funciones básicas como la función normal respiratoria, el funcionamiento normal del tejido muscular y alteración de la presión arterial, entre otras.

Esto ocurre por la liberación contínua de citocinas proinflamatorias (moléculas que avisan al cuerpo de que hay que activar mecanismos inflamatorios para curar), especies reactivas de oxígeno (moléculas que oxidan/dañan/envejecen células corporales), al mismo tiempo que disminuyen los niveles de citocinas antiinflamatorias y óxido nítrico (sustancia de ayuda a que los vasos sanguíneos se dilaten y permitan mejor el flujo de sangre). 

Inflamación según su localización

Otra forma de clasificar a la inflamación es dependiendo de su localización: local o sistémica. 

Inflamación local:

Consecuencias de un daño a una zona concreta del cuerpo. Esta inflamación se produce cuando los vasos sanguíneos de una área localizada se expanden para permitir que mayor cantidad de sangre ingrese en los tejidos lesionados. Es por eso que el área se enrojece y se calienta. 

Inflamación sistémica:

Esta inflamación se caracteriza por no afectar directa y gravemente a la funcionalidad de ninguna zona corporal en concreto y se caracteriza por el aumento “constante” de los niveles circulantes de citocinas inflamatorias. Dicha inflamación provocada por algún agente amenazante constante (sí, de nuevo tenemos en cuenta el área emocional) provoca como consecuencia de la activación del sistema inmunitario de manera crónica y reacción inflamatoria masiva y larga en el tiempo.

Lo que en principio era normal y beneficioso porque nos defendía, se convierte en un mecanismo de defensa crónico en correlación con el problema principal, y este es, que sentimos nuestra integridad amenazada.

¿Cómo sé si tengo inflamación?

Saber si tenemos inflamación localizada y aguda, es sencillo. Normalmente se detecta fácilmente mediante enrojecimiento, calor, hinchazón, dolor y pérdida de función. Esta última puede resultar del dolor que limita la movilidad o de inflamación severa, que impide el movimiento de la zona como mecanismo de autodefensa del cuerpo para que se cure lo antes posible y de forma correcta.

Si hablamos de inflamación sistémica de tipo agudo, se suele experimentar: aumento de temperatura, aumento de la frecuencia cardiaca y frecuencia respiratoria, así como un un recuento anormal de glóbulos blancos. 

Pero la inflamación crónica y que suele implicar más todo el sistema corporal, es más complicada de detectar y presenta síntomas más heterogéneos. La inflamación más común y que afecta a más personas es esta, la que ocurre a consecuencia de vivir en un estado de estrés constante por nuestros ritmos frenéticos de vida y problemas psicológicos sin tratar o tratados de manera incorrecta. 

Síntomas de la inflamación crónica

Algunos de los síntomas de este tipo de inflamación crónica provocada por el sentimiento constante de amenaza son:

  • Dolores musculares o articulares que no remiten y cuya causa no se conoce de manera concreta.
  • Cansancio y fatiga crónica.
  • Problemas para dormir como el insomnio.
  • Alteraciones en el estado de ánimo.
  • Úlceras y llagas en la boca.
  • Encías sangrantes.
  • Erupciones y otros problemas en la piel.
  • Problemas digestivos y desajustes en el tránsito intestinal constantes.
  • Variaciones de peso.
  • Infecciones recurrentes.
  • Alteraciones en la presión arterial, entre otros. 

En conclusión

Para concluir, quiero recordarte la importancia de atender los mensajes de malestar que nos trasmite nuestro cuerpo. No es normal que tengas que convivir con sintomatología como la que anteriormente te menciono. 

Es importante que sepas que existen formas de bajar la inflamación crónica causada principalmente por estrés y todo lo que conlleva ese estado. Al final, esto se refleja en nuestros hábitos de vida, como por ejemplo la alimentación. El contexto que rodea a una persona muy estresada, junto con el propio estrés, son la combinación perfecta para crear un ambiente inflamatorio que difícilmente nos permitirá disfrutar de la vida y sentirnos en estado de bienestar. 

Al fin y al cabo, los aspectos más clave para mejorar la inflamación crónica son atender tus necesidades psicológicas para calmar la actividad del sistema nervioso, relacionarte mejor con tu entorno y poder mejorar los hábitos de vida. Uno de los hábitos más relacionados con la bajada de los niveles inflamatorios es la alimentación. Al final, ingerir sustancias antiinflamatorias tienen un impacto directo en mejorar esta situación.

Por ello en Combrensión tenemos un servicio que integra ambas áreas, el equipo de Psiconutrición, al cual puedes pedir cita desde aquí y empezar a cuidar tu salud mental y mejorar tu salud nutricional. 

BIBLIOGRAFÍA

Camacho, F. D. I., Ramos, R. S. M., Quinchuela, L. M. V., Morocho, E. A. A., Quimbiulco, C. I. H., Acosta, E. C. T., … & Caiza, E. D. C. (2022). Inflamación crónica de bajo grado y riesgo cardiovascular. Revista Latinoamericana de Hipertensión, 17(3).

Leighton, S.P., Nerurkar, L., Krishnadas, R., Johnman, C., Graham, G.J. y Cavanagh, J. (2018). Chemokines in Depression in Health and in Inflammatory Illness: A Systematic Review and Meta-Analysis. Mol Psychiatry 23, 48-58. https://doi.org/10.1038/mp.2017.205

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