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¿Cómo encontrar mi vocación?

Si estás atravesando un periodo de indecisión sobre elecciones ligadas a estudio, trabajo, vocación o replanteándote tu profesión, ¡este artículo puede ayudarte!

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Encontrar mi vocación

ÍNDICE

¿Cómo puedo encontrar mi vocación o profesión ideal?

Parece que tenemos que decidir qué hacer con nuestra vida de la noche a la mañana y encima sumándole la presión de las expectativas familiares, presiones estudiantiles y todo el ruido mental típico de la adolescencia. La verdad es que decidir con 18 años qué queremos ser en base a nuestra vocación, es complicado. Especialmente porque pensamos que es una decisión para siempre, cuando realmente no tiene por que ser así. Pero de esto hablamos al final del artículo.

Para ir a lo fácil, te diría que para elegir la profesión a la que quieres dedicarte (bien directamente o bien atravesando unos estudios determinados) miraras hacia ti mismo y encontraras qué es lo que te gusta hacer en la vida. Por ejemplo, si te gusta mucho viajar, quizás estudiar turismo puede ser una buena opción o si te gustan los animales, pues veterinaria. En cambio, no es tan sencillo como esto, y lo sabes. 

Existen algunas técnicas para ayudarte a encontrar tu vocación, propósito o profesión ideal, como quieras llamarlo. Una de estas técnicas es el Ikigai, un método de origen japonés para ayudar a las personas a conocer su propósito en la vida. Para aplicarlo, has de responderte a estas preguntas (vocación, pasión, profesión y misión): 

  • ¿En qué soy bueno?
  • ¿Qué es lo que amo?
  • ¿Por qué cosas de las que he respondido antes me pueden pagar?
  • ¿Qué le puedo aportar al mundo?

En cambio, hay tantísimos factores que pueden influir en el proceso de encontrar tu vocación que cuesta, es normal. Pero el primer paso para poder decidir de la mejor manera posible y con el menor agobio y sensación de equivocarte posible, es ser consciente de en qué punto te encuentras.

Asimismo, el tipo de educación recibida, el estilo de crianza, los círculos sociales en los que te mueves, los vínculos que tienes, la información que te llega sobre cómo es trabajar de una determinada cosa que potencialmente te interesa y las situaciones vitales que te ocurren de manera inevitable e inesperada, son sólo algunos de los factores que también influyen en tu decisión. 

En este punto, quiero resaltar la importancia de tus vivencias inesperadas en el cauce de la vida que pueden tener mucho que ver en tu decisión “final”. Y con esto, te cuento cómo en mi caso, una experiencia vital (por suerte o por desgracia), me llevó hasta la profesión de nutricionista, la cual ejerzo actualmente muy feliz.

Te cuento cómo encontré mi vocación por la nutrición

“Desde siempre me han encantado los animales, por lo que mi idea desde pequeñita era ser veterinaria. En cambio, tardé poco en encontrarme la primera dificultad: las notas de corte altísimas que debía sacar en selectividad para poder estudiar de manera pública la carrera que honraba mi vocación. 

Tengo que decir que mi familia en todo momento me dejó total libertad para estudiar lo que quisiera, aunque si que sentía cierta presión de seguir estudiando para hacer las cosas bien. De un modo u otro, me inculcaron que para tener un buen futuro, terminar la ESO y hacer un ciclo o estudiar una profesión sin carrera universitaria, no era el camino correcto.

La verdad es que me hubiera encantado ser peluquera, me gusta mucho peinar a las personas y tenía (y tengo) muy buena mano con los cabellos. También con el maquillaje y la belleza facial. Pero eso no necesitaba de ir a la universidad y desde siempre me habían dicho que tenía que ir a la universidad para “ser alguien con buen futuro”. 

En este punto, si nada más hubiera ocurrido en mi vida, sinceramente no hubiera sabido qué hacer, pero las situaciones de la vida me arrastraron hacia sentir un interés desmesurado por la alimentación. Sin entrar mucho en detalles, en plena adolescencia viví una situación muy estresante y depresiva que me hizo perder el apetito por completo.

A parte de esto, a medida que perdía peso, no paraba de recibir comentarios sobre mi “cambio a mejor” y del tipo “que guapa estás ahora que has adelgazado” o “dime tu secreto para bajar de peso” (spoiler: tener depresión y no sentir nada de hambre nunca). Además, siendo la adolescencia una etapa vital crítica en la que se necesita mucho el sentimiento de pertenencia a un grupo, yo notaba como al perder peso era mucho más aceptada socialmente: desde tener más “amigos/as”, hasta ligar más y sentirme más respetada que antes. 

Como consecuencia de estas situaciones, puse todo mi empeño en mantener el peso perdido y ahí fue cuando empecé a intentar aprender por mi cuenta Nutrición y a desarrollar una relación con la comida digna de encasillar como un TCA.

Dado que todo esto ocurrió entre los 16-18 años, y era también el momento de decidir en qué carrera universitaria me inscribía, al descubrir que existía el Grado en Nutrición Humana y Dietética lo tuve claro, y así, hasta el día de hoy, pero con una buena relación con la comida tras muchas horas de terapia, buenas compañías sociales y el estudio exhaustivo de la nutrición durante el grado, prácticas y máster.

Y con todo esto a las espaldas, hoy en día me dedico a la nutrición aplicada a los Trastornos de la Conducta Alimentaria con el lema de ayudar a todos aquellos que están donde estuve. Es una motivación que me nace irremediablemente”

La presión de “ser” para siempre lo que elijas estudiar o trabajar

Para terminar, me gustaría lanzarte varios mensajes/mantras que a mi personalmente me están ayudando mucho actualmente y considero que también me hubiera ayudado mucho en su momento a la hora de decidir qué estudiar o qué vocación elegir.  Quiero contarte esto porqué a veces me siento encerrada en “soy nutricionista” o “voy a trabajar toda mi vida de nutricionista”,  me preocupa ya que tengo muchos otros intereses que quizás algún día me gustaría transformar en mi trabajo. Allá van: 

  • No eres tus estudios.
  • No eres tu trabajo.
  • Tienes permiso para estudiar otras cosas y/o cambiar de profesión.
  • Tu vida es tuya y sólo tú puedes decidir qué hacer con ella, hoy estás estudiando/trabajando de X, pero el año que viene puedes estar haciendo otra cosa.
  • No hay nada escrito.
  • Todo pasa por algo, así que déjate empapar de tus vivencias personales y valora si pueden ayudarte a encontrar una vocación que no sabías que tenías.

Lo que te quiero transmitir con todo esto es que tu decisión no es tan importante como quizás tu entorno te lo transmite. Suelta la presión. 

Las generaciones más jóvenes tenemos unas familias que, normalmente, llevan trabajando toda la vida de lo mismo, con un sueldo fijo y con relativa facilidad para entrar a trabajar en su momento.  No conciben que ahora las cosas sean distintas, simplemente no lo entienden. No entienden que en una vida se pueden tener 4 trabajos distintos, por necesidad o porque te dé la gana. El contexto que tenemos hoy en día es distinto, más duro, cambiante, con profesiones nuevas y con cincuenta mil cosas distintas a lo que ellos conocen.

Tu decisión no tiene por que ser la definitiva, puedes cambiar. Tu vocación hoy no tiene por qué ser tu vocación mañana, y si puedes permitírtelo, siempre puedes elegir otra vocación para explotar y fluir con libertad por esta vida que, te recuerdo, es sólo tuya y no dura para siempre

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